Un nuevo escenario

La quiebra del sistema capitalista, en su huida hacia adelante, ha sumido a una parte importante de la sociedad en un estado de penuria económica, educativa y cultural difícilmente sostenible. Estamos ante un nuevo escenario que exige de docentes y educomunicadores el desempeño de un nuevo rol que alumbre nuevos valores.

Es irrenunciable y urgente la redefinición del concepto de ciudadanía, que debe ser establecido en el contexto de las nuevas herramientas que pone a nuestro alcance la revolución digital. Se trataría, por tanto, de aprovechar las nuevas oportunidades que nos ofrecen las TICs de modo que en ese nuevo escenario conformado por la inteligencia colectiva y colaborativa.

La primera dificultad a sortear es minimizar la brecha digital al objeto de configurar una sociedad verdaderamente igualitaria. Ello exigirá no pocos esfuerzos y nuevas capatizaciones, en tanto en cuanto el problema de fondo es político (con su correlato social), por lo que no parece descabellado pensar que los poderes públicos, al servicio de las élites económicas, estén escasamente interesados en impulsar la justicia social.

Por otra parte, hemos de asumir que el modelo pedagógico tradicional, así como los canales de información y comunicación basados en sistemas analógicos están agotados. Ese debe ser nuestro punto de partida. El aula ya no puede ser entendida como mero espacio físico en el que el personal docente imparte su clase magistral unidireccionalmente sin posibilidad de feedback.

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En cuanto a comunicación y medios de información, asistimos a una degeneración que responde a motivaciones espurias: las que nos imponen las grandes corporaciones mediáticas que atienden a expectativas que únicamente pueden ser interpretadas en términos de beneficio empresarial. Solo la nueva convergencia de medios postulada por Henry Jenkins protagonizada por un nuevo ciudadano – informador, que en consonancia con el aserto prosumer o prosumidor se sirve de las TICs, podría dar cumplida respuesta a tan sustancial problema.

Ello, junto con la acepción de Sociedad Red de Manuel Castells, cuya estructura queda establecida por redes de información impulsadas por las tecnologías de la información que actúan en forma de nodos interactivos, carentes de centro y de jerarquía, ha de sustentar este nuevo escenario llamado a convertirse en paradigma educomunicativo, y por ende, social y cultural.

Otro mundo no solo es posible: es necesario e indispensable. Pongámonos manos a la obra en la difícil pero apasionante tarea de su construcción.

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