El currículo de bachillerato y las TICs

Leo con estupefacción (y pido disculpas a mis lectores por no haberlo hecho antes) el decreto completo “67/2008, de 19 de junio, del Consejo de Gobierno por el que se establece para la Comunidad de Madrid el currículo del Bachillerato“. Para quien desee consultarlo, está disponible en versión PDF y también en versión online. Tomo como referencia el antedicho decreto por cuanto no parece descabellado pensar que los currículos de la Comunidad de Madrid y del resto de comunidades autónomas registren diferencias sustanciales.

Resulta desolador que esa ¿clase? ¿casta? política y sus innumerables asesores, esa élite que pretenden vendernos como “poderes  públicos”, partidaria en un amplio porcentaje de la iniciativa privada (gran paradoja), esté legislando no solo contra los intereses del ciudadano, sino también en contra de toda lógica. En determinados ámbitos como sanidad, empleo, cultura o educación, que nos afectan directamente, no deberíamos ser tan permisivos e inoperantes a la hora de denunciar ignorancias, ineptitudes, o aviesas intenciones.

No pretendo hacer de este post una proclama panfletaria. Existen otros foros, y sobre todo, voces más autorizadas, que vienen exigiendo por un lado, que esas élites estén al servicio de la sociedad (de quien reciben su nada desdeñable peculio) y no al contrario, y por otro, una buena gestión de los recursos que ponemos en sus manos a través de nuestros impuestos. Tal vez todo fuese más fácil si les despojásemos de una vez por todas de ese carácter de “clase”, de “casta”, que les faculta (o eso creen ellos) para insultar la inteligencia de sus administrados.

Más centrémonos en el tema que nos ocupa para remarcar algunos de los sinsentidos que tal aberración legislativa promulga.

El artículo 5, titulado “Objetivos“, que detalla las capacidades que el bachillerato “contibruirá a desasrrollar en los alumnos” es, grosso modo, todo un canto a la demagogia. El epígrafe g) reseña como una de esas capacidades “Utilizar con solvencia y responsabilidad las tecnologías de la información y la comunicación” (TICs). Sin embargo, a la hora de revisar las asignaturas comunes del bachillerato, esto es, las “obligatorias”, nos encontramos con que dichas materias (Artículo 7. Materias Comunes) son:

a) En primer curso:
— Ciencias para el Mundo Contemporáneo.
— Educación Física.
— Filosofía y Ciudadanía.
— Lengua Castellana y Literatura I.
— Lengua Extranjera I.
b) En segundo curso:
— Historia de España.
— Historia de la Filosofía.
— Lengua Castellana y Literatura II.
— Lengua Extranjera II.

La pregunta que surge por sí sola es: ¿bajo qué disciplina se fomentará la capacidad del alumnado para utilizar con “responsabilidad y solvencia” las TICs? ¿Qué personal docente será el encargado de introducir a los futuros bachilleres en tales habilidades? ¿El profesor o profesora de Historia de España, de Lengua Extranjera, de Educación Física tal vez?

Nada cambia si repasamos las asignaturas designadas como “modulares” (optativas) que contempla el “Artículo 8. Materias de Modalidad“. Es evidente que cualquiera que sea el área de conocimiento por el que el alumno opte, el manejo de las TICs se hace indispensable. Pero de entre todas las especialidades susceptibles de ser ofertadas, ni siquiera las que están en estrecha relación con la tecnología ofrecen módulos de preparación. Es decir, los estudiantes que cursen asignaturas como Cultura Audiovisual, Dibujo Técnico, Técnicas de Expresión Gráfico-Plástica, Cultura Audiovisual (Artes), Dibujo Técnico, Técnología Industrial (Ciencia y Tecnología), Economía, Economía de la Empresa, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales (Humanidades y Ciencias Sociales) han de nacer conociendo el manejo y el correcto uso de las Nuevas Tecnologías. Estamos ante el concepto Nativo Digital llevado a su más perniciosa expresión, producto, claro está, de la ignorancia de las mentes rectoras de la política educativa. Mentes rectoras que ni saben quién es Marc Prensky ni lo sabrán nunca.

Sin entrar en juicios de valor, paso a detallar las materias a impartir en la rama Ciencia y Tecnología. Cualquier parecido con la realidad de la ciencia y la tecnología del siglo XXI es pura coincidencia:

a) En primer curso:
— Biología y Geología.
— Dibujo Técnico I.
— Física y Química.
— Matemáticas I.
— Tecnología Industrial I.
b) En segundo curso:
— Biología.
— Ciencias de la Tierra y Medioambientales.
— Dibujo Técnico II.
— Física.
— Matemáticas II.
— Química.
— Tecnología Industrial II.

Excepción hecha de “Tecnología Industrial” y tal vez “Electrotecnia“, el / la bachiller de hoy deberá estudiar las mismas materias que hace un siglo. Ello, referido a la ciencia. En cuanto a tecnología, la nada, el cero absoluto.

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En definitiva, la alusión a las TICs en el lamentable decreto no deja de ser un oximoron, un brindis al sol, algo desprovisto de contenido, significado o utilidad. El concepto “tecnología” no es nuevo. Tampoco lo son  “información” y “comunicación”, pero sus connotaciones semánticas han evolucionado mucho en los últimos decenios, algo que parecen obviar las mentes rectoras. Información, hoy, significa conocer los recursos, las fuentes a consultar, las posibilidades del marketing y del eLearning… Comunicación, hoy, significa conocer las redes sociales y su incidencia, el trabajo colaborativo, horizontal y multidireccional, la inteligencia colectiva…

Unos conocimientos irrenunciables que le son hurtados a los / las estudiantes de bachillerato en España, y cuyos frutos en forma de una sociedad acrítica, dócil, manipulada, ya estamos empezando a recoger.

Comenzaba este post aludiendo al Artículo 5. Objetivos. Epígrafe g), del mencionado decreto: “Utilizar con solvencia y responsabilidad las tecnologías de la información y la comunicación”. El grave problema al que nos enfrentamos es que esa “solvencia y responsabilidad”, no parece exigible a quienes rigen la política educativa de este país.

Por eso, tal vez con toda la razón, se erigen en “clase”, “casta”, “élite”.

La “R” Relacional que humaniza las #TRICs

No hay mejor forma, a mi modo de ver, que comenzar un post, artículo, ponencia o monografía, que citando a Aristóteles. Y pocos asertos hay más ciertos que el peripatético “el todo es mayor que la suma de las partes”.

Es lo que hacen Elisa Hergueta, José Antonio Gabelas, Carmen Marta y Maribel Bañares en la última y recomendable entrada al blog #TRICLab para expresar el papel que juega (debería jugar, vale decir) la InteRmetodología en la necesaria revisión del concepto “TIC” para reconvertirlo en TRIC (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación).

Más allá de cualquier ulterior consideración, tomando como punto de partida la premisa “todo está conectado”, se abrió en Twitter un interesante debate en busca de analogías conducentes a certificar semejante conclusión, todo ello sustentado en una visión multidimensional, a la vez que integrada e integradora, de la educomuncación.

El resultado de tal iniciativa, a las que seguirán otras, y cuya participación por parte de docentes y comunicadores será muy bienvenida, despeja el camino hacia un “espacio convergente”, un espacio en el que hasta ahora, el Factor “R” Relacional, y sus connotaciones colaborativas, emocionales, activas por interactivas, no ha sido tomado en consideración en sentido estricto.

En este contexto, en el que el todo es mayor que la suma de las partes, cada una de esas partes tiene su razón de ser, pero no debe ser la menos importante aquella que nos impele a interactuar dotando de un ánimo que podríamos denominar “co-prosumidor” que corte el paso definitivamente a un individualismo tecnológico pernicioso en los ámbitos educativos y comunicacional. La “sociedad-red”, esa sociedad interconectada que alumbra Manuel Castells, solo es posible humanizando tecnología y comunicación (algo ya apuntado en el post mencionado) sin olvidar en ningún caso el papel educativo que exigen los nuevos tiempos.

Prosumer

Labor esencial de los educomunicadores ha de ser precisamente la de revertir el proceso de “estupidización social” promovido desde instancias oficiales y corporativas (mass media, currículos docentes, publicidad, etc.) que impiden un uso cabal y enriquecedor de las TICs. Como subrayan Hergueta, Gabelas, Marta y Bañares, hemos de dar lugar a nuevos espacios:

“Secuencia convergente en la  que la emoción provoca una reflexión que conduce a  la acción. Espacio divergente, en tanto que su naturaleza holística y homeostática permite que todos los órganos cumplan sus funciones, y que las diferentes dimensiones (cognitiva, emotiva y social) en sus diferentes entornos (individual, social y ambiental) generen un nuevo espacio y un nuevo tiempo, vertebrado por lo relacional.”

Nuevos espacios que contemplen, por un lado, los rasgos propios que como entes sociales nos han sido dados, y por otro, las capacidades que todo ser humano ha ido asumiendo de su entornol cultural.  Estos atributos, innatos o adquiridos, son los que definen la inteligencia emocional del individuo, y le empoderan para interactuar con el mundo circundante. También el virtual. Algo que ya determinó Daniel Goleman, algunos de cuyos postulados quedan recogidos en el siguiente vídeo:

Sensu stricto, el Factor “R” relacional, incorporado a las TICs, TRICs en este caso, supone (también, pero no solo), la humanización de las Nuevas Tecnologías, y en consecuencia, un uso adecuado que nos pondrá en el camino del progreso.

Referencias:

– Hergueta, E., Gabelas, J.A., Marta Lazo, C. y Bañares, M.: FactorR. InteRmetodología. Todo está conectado. En Educar en Comunicación – TRICLAB

– Gabelas, J.A.: Humanizar la tecnología. En Educar en Comunicación

– Castells, M.: Internet y la sociedad red. En Llicó inaugural del programa de doctorat sobre la societat de la informació i el coneixement (en castellano)

– Video Daniel Goleman: Aportación a Youtube de Carlos García. http://www.youtube.com/user/carlosgarcia76?feature=watch

– Imagen: Gentileza de Isabel Cobo. Blog “AgitaTIC”.